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31
Mar

Un certificado europeo para validar la formación y experiencia.

Un certificado europeo para validar la formación y experiencia.

Los países comunitarios se comprometen a avalar oficialmente la experiencia y la formación no académica en 2018

Según informa El País, los países miembros deberán ofrecer herramientas para certificar dos tipos de habilidades. En primer lugar, lo que los expertos denominan educación no formal (cursos, talleres, educación para adultos y cualquier formación que implique la existencia de profesores y alumnos). En segundo lugar, la llamada educación informal, ajena a las aulas (aprendizaje de idiomas en el extranjero, actividades de voluntariado, cuidado de menores…). En este caso, la certificación es más compleja y, a la vez, más necesaria, porque no hay prueba escrita de esas destrezas, que pueden provenir de experiencias cotidianas.

Aunque muchos países realizan ya una cierta validación del conocimiento de los trabajadores, solo cuatro —Francia, Holanda, Luxemburgo y Finlandia— disponen de un esquema completo. Los expertos consideran el modelo francés especialmente acertado. Allí, un trabajador puede pedir en cualquier momento que se le reconozcan las competencias profesionales. El interesado deberá documentar lo que sabe y, si el jurado considera que es suficiente (también le puede pedir pruebas extraordinarias), le expedirá un título equivalente al del profesional que lo ha obtenido por la vía formal.

El mejor profesional no es siempre el que más ha estudiado. El acuerdo de armonización que alcanzaron los 27 países comunitarios a finales del año pasado supone que todos los ciudadanos deberían poder pedir un reconocimiento público de sus habilidades, sin esperar a que la Administración abra ningún tipo de proceso para ello. Y establece, sin especificar precios, que el trámite deberá ser “asequible” para el ciudadano.

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